¿Cuál es el insistente tropo en el Tractatus?


“[…] el recurrente tropo, tan insistente en Plotino y en el Tractatus de que el meollo, el mensaje filosófico esté en lo que no se dice, en lo que permanece tácito entre líneas” dice Steiner. Para tratar de entender este comentario, te comparto qué es un tropo y algunas partes del Tractatus lógico-philosophicus, libro de Ludwig von Wittgenstein.

¿Qué es un tropo? Para responderlo recurrimos a Helena Berinstain.
El tropo es una figura que altera el significado de una expresión y, con ello, afecta el nivel semántico de la lengua. Su sentido abarca una realidad ubicada más allá del texto. Por ejemplo, si digo

Mi casa es un palacio

El enunciado es falso pues mi casa no es un palacio (como tampoco lo es la casa de cualquiera de quien lea este texto, excepto que sean miembros de la realeza o servidumbre en ella), pero la expresión se entiende. Más si el contexto en que lo digo o los ademanes u otros elementos le permiten entender a quienes me escuchan lo que quiero decir. Este es un ejemplo de que estoy alterando el significado del enunciado.

Si el jinete sin cabeza dice:

¡He perdido la cabeza por tu amor!

Pero si lo dice cualquiera de nosotros (que no somos el jinete sin cabeza), hay una alteración del significado.


Revisemos primero dos textos de Plotino, que están tomados de Eneas, obra suya.

A quienes están empapados y como embriagados y saturados de néctar, como tienen el alma transida de belleza, les cabe el no ser meros espectadores. Porque no se trata ya de dos cosas extrínsecas, contemplante y contemplado, sino que el vidente de vista penetrante posee dentro de sí el objeto visto. (Enéada V, 8).


[...] la mayor de las dificultades para el conocimiento del Uno estriba en que no llegamos a Él ni por la ciencia, ni por una intelección como las demás, sino por una presencia que es superior a la ciencia. (Enéada VI, 4). 


Ahora vayamos con el Tractatus. Está escrito en aforismos. Iniciaré por el final de la obra: el anteantepenúltimo aforismo y el último:

6.522 Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico.

7. De lo que no se puede hablar hay que callar.

Te comparto el final del prólogo, es decir, el inicio de la obra de Wittgenstein que estamos analizando.

“Posiblemente sólo entienda este libro quien ya haya pensado alguna vez por sí mismo los pensamientos que en él se expresan o pensamientos parecidos. No es, pues, un manual. Su objetivo quedaría alcanzado si procurara deleite a quien, comprendiéndolo, lo leyera. El libro trata los problemas filosóficos y muestra —según creo— que el planteamiento de estos problemas descansa en la incomprensión de la lógica de nuestro lenguaje. Cabría acaso resumir el sentido entero del libro en las palabras: lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar.
El libro quiere, pues, trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar, sino a la expresión de los pensamientos: porque para trazar un límite al pensar tendríamos que poder pensar ambos lados de este límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable).
Así pues, el límite sólo podrá ser trazado en el lenguaje, y lo que reside más allá del límite será simplemente absurdo.
En qué medida coincida mi empeño con el de otros filósofos es cosa que no quiero juzgar. Lo que aquí he escrito, ciertamente, no aspira en particular a novedad alguna; razón por la que, igualmente, no aduzco fuentes: me es indiferente si lo que he pensado ha sido o no pensado antes por otro.
Quiero mencionar simplemente que debo a las grandes obras de Frege y a los trabajos de mi amigo Bertrand Russell buena parte de la incitación a mis pensamientos. Si este trabajo tiene algún valor, lo tiene en un doble sentido. Primero, por venir expresados en él pensamientos, y este valor será tanto más grande cuanto mejor expresados estén dichos pensamientos. Cuanto más se haya dado en el clavo. En este punto soy consciente de haber quedado muy por debajo de lo posible. Sencillamente porque para consumar la tarea mi fuerza es demasiado escasa. Otros vendrán, espero, que lo hagan mejor.
La verdad de los pensamientos aquí comunicados me parece, en cambio, intocable y definitiva. Soy, pues, de la opinión de haber solucionado definitivamente, en lo esencial, los problemas. Y, si no me equivoco en ello, el valor de este trabajo se cifra, en segundo lugar, en haber mostrado cuán poco se ha hecho con haber resuelto estos problemas.”

Fuentes
Berinstáin, Helena. Diccionario de retórica y poética. Porrúa, México, 2008.
Wittgenstein, Ludwig v. Tractatus logico-philosophicus. Gredos. España. 2009.


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  6. Hernández López María del Carmen. 6 G

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  7. Castelan Flores Joseline Alexandra 6° "B"

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