Algo sobre la prosa literaria oculta


Steiner cita algo que admitió Sartre: en la filosofía hay una “prosa literaria oculta”. Si lo vemos como una implicación, podemos decir que si hay una prosa literaria, hay una prosa que no es literaria. Llamemos  a esta prosa no literaria, “prosa literal”. Quizá este texto sea un ejemplo de “prosa no literaria”, es decir, de prosa literal. ¿Qué las hace diferentes?

Quizá, como señala Steiner adelante, que la prosa literaria se puede hacer solo con metáforas. Aquí debemos cuidarnos, esto no significa que solo se empleen metáforas, sino que es necesario emplearlas para que sea literaria.

Dado que la metáfora corresponde al lenguaje figurado, podemos afirmar que la prosa literaria emplea y es lenguaje figurado. Entonces no solo interviene la metáfora, también la analogía. Aunque la metáfora es más lenguaje figurado que la analogía.

Por otra parte, Sartre habla de la prosa porque suele pensarse que el verso tiene una fuerza literaria. Mas hay que cuidarse de esto, pues se confunde verso con rima. Hay rimas que no contienen metáforas. Esas rimas son un lenguaje directo, literal. Así, el verso no es equivalente a la rima y la rima no es lo mismo que la poesía.

Esto, creo, lleva a revisar una parte de “El burgués gentilhombre” de Moliére[1]. Se trata de un hombre que descubre que toda su vida ha hablado en prosa. Pero, ¿se refiere a que no ha empleado metáforas o se refiere a que no ha hecho rimas?    

María Zambrano, dice que por una parte está el pensamiento y por otra la poesía. Para entender el mundo y la vida, los seres humanos hemos recurrido o a la filosofía o a la poesía. Esta diferencia no ha estado presente desde el principio. Es a partir de Platón que se hace a un lado la poesía y se conserva al pensamiento como forma de conocimiento y de interacción. Desde Platón, los filósofos se dirigen hacia el ser oculto tras las apariencias; mientras, el poeta se queda sumido en las apariencias.

Hacer metáforas nos obliga a ir más allá de las apariencias. Es pensar con más profundidad, detalle y atendiendo a las relaciones. Esto es diferente a solo emplear el lenguaje directo, pues no nos quedamos en los objetos sino que atendemos la trama de relaciones de un objeto con otros objetos. Cuando hablamos de la profundidad, nos referimos a buscar el hipotexto que subyace al hipertexto,[2] a explorar las corrientes bajo la superficie del río que es nuestra lengua y no quedarnos solo en su exterior.

Pongamos el caso de una palabra que ha sido calificada como muy mexicana, aunque sin precisión en su origen: ‘chingar’.[3] El ensayo de Octavio Paz “Los hijos de la Malinche” es un ejemplo de indagación reflexiva, de qué manera el hipertexto (en este caso una palabra que usan muchos mexicanos y de manera frecuente) tiene hipotexto.

Una analogía arquitectónica con la relación hipertexto-hipotexto podemos observarla en la Zona Arqueológica Templo Mayor, en la CDMX: es posible ver las distintas etapas de construcción e imaginar de qué manera algunos de quienes vivieron o visitaron Tenochtitlan pudieron ver la superficie de las construcciones en diversos momentos (los hipertextos), pero sin tener visión de las construcciones sucesivas que estaban abajo (el hipotexto), y cómo ahora esos hipertextos sucesivos son hipotexto para nosotros.

Digámoslo de otra manera, cuando hablamos, empleamos determinadas palabras y no otras. Muchas de esas palabras tienen una carga. Esa carga puede ser cultural, política o emocional. La palabra que usamos es el hipertexto,[4] lo que está en la superficie del texto. El hipotexto son lo político, lo cultural o lo emocional de lo que están cargadas las palabras. En las lenguas se reúnen conocimientos y emociones e ideología, son destilados que recogen la experiencia de muchísimas generaciones que son anónimas para nosotros. ¿Cuántas veces se han usado las palabras que empleas? ¿Quiénes han dicho esa frase y en qué circunstancias? ¿Cómo llegaron esas palabras hasta nosotros, hasta ti? Con esto podemos ver por qué las palabras son interpretantes; nos permiten entrar en contacto con el mundo, conocerlo y entenderlo. Sin interpretantes no habría mundo para nosotros (nosotros que podemos ser intérpretes porque tenemos interpretantes).

Para conocer y entender el mundo usamos palabras. Las palabras pueden ocuparse, como diría el profesor del burgués gentilhombre, o en prosa o en verso. Aunque la relación no es tal cual la estamos presentando (la prosa no excluye a la poesía y el verso no necesariamente es poesía), utilizamos las palabras (y las oraciones) en forma directa o indirecta, o de modo metonímico o de modo metafórico. Aunque debemos reconocer que las metáforas estructuran nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones interpersonales, nuestras metas, recuerdos y ensoñaciones.[5]







[1] Molière, “El burgués gentilhombre” en Comedias, México, Porrúa, 2008.
[2] Genette, Gerrard, Palimpsestos, España, Taurus, 1989.
[3] Compara cuatro versiones diferentes sobre su origen: BBC News, “Mochila y chingar, palabras africanas que heredó el español”, El Universal, México, 28/06/2019. Paz, Octavio, “Los hijos de la Malinche” en El laberinto de la soledad, México, FCE, 2015. Covarrubias Molina, Karla, “El náhuatl que todos hablamos” en Algarabía, México, 1/08/2012. Brooks, Darío, “El mexicanismo más reinventado a lo largo de generaciones (que tiene su propio diccionario)”, BBC, 6/09/2019.
[4] Decimos que son un hipertexto porque son el texto que está en la superficie, el que vemos o escuchamos. Pero bajo esa palabra o expresión y sirviendo como base para entenderla (e interpretarla) hay un vasto y entretejido hipotexto cultural, político, emocional... (Genette, Gerrard, Palimpsestos, España, Taurus, 1989). Estas palabras o expresiones que están en la superficie pueden parecernos simples, casi triviales y podemos pasarlas por alto cuando no somos de la cultura que las emplea. O, por el contrario, llegamos a decir que su sentido es obvio cuando somos de la cultura que las usa. Esas palabras o expresiones tienen un sentido profundo y complejo. Es profundo porque no es un sentido que aparezca en la superficie, y es complejo porque está entrelazado con otros sentidos y otros significados.
[5] Como han dicho, directa o metafóricamente, autores tan distantes de nosotros como Heráclito, Aristóteles, más próximos como Rousseau, o más cercanos aún como Nietzsche, Ciorán, Wittgenstein o Zambrano.

Comentarios

  1. Angel Tranquilino De La Cruz Cruz 6to C

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