Criterios para elaborar el ensayo


Criterios para elaborar y evaluar el ensayo.

I. La extensión del texto es de dos cuartillas como máximo. No hay mínimo requerido. La extensión es una condición necesaria para aceptar el ensayo.  
Documento en Word.
Tipo y tamaño de fuente: Times New Roman de 12 puntos.
Cantidad de palabras: 500.
Las fuentes así como los datos de presentación no forman parte de las 500 palabras.

El ensayo debe tener datos de identificación: título, nombre del autor y en qué nivel se ubica (10, 8 o 6).

II. La estructura del texto (ensayo) es la siguiente.

1. Problema (cuestión que se va a resolver; el cuestionamiento o pregunta puede ser sobre el mundo, y en él están incluidas las personas).

1.1. Pregunta (se presenta en forma de pregunta; la pregunta es el problema o, dicho de otro modo, es la expresión del cuestionamiento),  

1.2. Fuente del problema (¿de qué surgió el cuestionamiento? ¿cómo se originó esa cuestión?).
A) Conferencia que dio origen al cuestionamiento
B) Fragmento de la conferencia (parte de la conferencia en la que se originó el cuestionamiento).
C) Ubicación del fragmento en la conferencia (el minuto al que corresponde el fragmento que dio origen al cuestionamiento)

1.3. Justificación.
A) Razones de por qué haces la pregunta (por qué te haces el cuestionamiento).
B) Razones de por qué es importante tratar de responder el problema.
C) Disciplina filosófica en que se ubica tu pregunta (esto puedes hallarlo en la introducción que hace Miriam a su conferencia: Lógica, Ética, Estética, Epistemología, Gnosceología, Ontología, Metafísica).

2. Respuesta a la pregunta (hipótesis).
2.1. Respuesta obtenida con base en otra de las conferencias.
2.2. Respuesta obtenida a partir del diálogo Fedro.
2.3. Respuesta obtenida de otros textos.
A) En cada caso debes hacer la referencia a fuente (en dónde está; libro, autor, URL, minuto…).

3. Refutación a la respuesta.
La réplica a tu respuesta puede ser de dos tipos.
3.1. Fruto de tu reflexión personal.
3.2. Obtenida con base en otra fuente (conferencia, texto, audiovídeo…). En este caso debes referir a la fuente.

4. Réplica a la refutación.
La contrarréplica puede ser de dos tipos.
4.1. Fruto de tu reflexión personal.
4.2. Obtenida con base en otra fuente (conferencia, texto, audiovídeo…). En este caso debes referir a la fuente.

5. Conclusión.
5.1. Recuperas tus ideas fundamentales para aceptar o rechazar la respuesta que diste en 1.
5.2. Presentas al menos un problema (pregunta) que se genera de la respuesta que has dado.  

6. Fuentes.
6.1. Conferencias.
6.2. Textos escritos: libros, revistas, blogs
6.3. Auidovídeos (Sinapsis, por ejemplo).

Criterios para asignar calificación.
Rasgo
Calif 10
Calif 8
Calif 6
1
1.1
1.1
1.1
1.2
A, B y C
A, B y C
A, B y C
1.3.
A, B  y C
A, B y C
A o B y C
2.
2.1, 2.2. y 2.3.
2.1 y 2.3.
2.1
3.
3.1. y 3.2.
3.1 o 3.2.
3.1 o 3.2
4.
4.1 o 4.2
4.1 o 4.2
4.1
5.
5.1. y 5.2.
5.1
5.1
6.
6.1 y 6.2 o 6.3.
6.1 o 6.2 o 6.3
6.1.


Este documento presenta la estructura del ensayo, pero como ensayar, es decir, como una discusión crítica. Espero que te sirva para ensayar cómo hacer un ensayo.  

Como verás, aunque al final se habla de cuatro etapas, se presentan otras formas de ensayar.

Discusión crítica

Las Máximas Conversacionales descansan sobre el Principio de Cooperación. Este principio dice: haz tu contribución a la conversación tal y como lo exige, en el estadio en que tenga lugar, el propósito o la dirección del intercambio que sostienes.
Si hacemos un recorrido por este libro, podremos darnos cuenta de que ya tenemos elementos para saber si estamos cooperando a la conversación en dos aspectos: si estamos haciendo la contribución como lo exige el propósito de nuestro intercambio y cuál es la dirección o propósito de nuestro intercambio. Nos hace falta, entonces, explorar los estadíos o etapas por los que pasa la conversación. Pero no se trata de que digamos por qué estadios pasa de hecho, pues no solo son variados y diferentes, sino que muchas discusiones se hacen para seguir igual, para evitar el cambio, aunque la palabra “cambio” sea una de las más usadas para ganar adeptos y hacer triunfar una propuesta sobre otras[1]. Por el contrario, en lugar de hacer un recuento de cómo se practican las discusiones, la intención es que revisemos por cuáles etapas debe pasar una discusión para ser aceptable, racional, dialógica o crítica o, al menos, para generar “un mínimo de confianza para la vida en sociedad”[2] o para responder a una “racionalidad con futuro”, como dice Reygadas. No se trata de proponer una normatividad a priori ni un recuento a posteriori, sino de proponer una normatividad reflexiva[3]. Esto requiere acuerdos sobre la forma en que se ha de llevar la discusión, pues el hecho de asegurar ciertos acuerdos o ciertos rechazos influye, muchas veces de manera decisiva, en el curso de la argumentación. El tejido de una discusión no consiste solamente en el desarrollo de las premisas que se expusieron al principio y que forman el argumento central, sino en favorecer que los puntos de vista puedan contrastarse críticamente, que haya explicitud y que se puedan estabilizar los acuerdos. Cada discusión se va organizando en etapas para lograr los acuerdos que se pretende establecer. la organización (o desorganización) depende de la actitud de los interlocutores, aunque en otras circunstancias son institucionalizadas. Frente a esto, ¿cómo se puede asegurar la mejor actitud para que se dé el diálogo? ¿cómo se pueden gestar las mejores condiciones institucionales para hacerlo?
Este apartado (discusión crítica) tiene relación con la necesidad de ese acuerdo. En varias partes hemos indicado que el libro está orientado al diálogo argumentativo, es decir, a la investigación que realizamos con otras personas orientados a la verdad. También tiene una estrecha relación con la argumentación para deliberar, es decir, para tomar decisiones de manera colectiva, con el diálogo argumentativo crítico para decidir con base en el mejor argumento, el diálogo argumentativo en torno a una disputa o a una toma de decisión, el diálogo para conversar centrado en la expresión, la emoción o la narración, y el diálogo para conversar con momentos argumentativos. ¿Por qué insistimos en esto? Porque el interés de que aprendas a argumentar no está en que aprendas a ganar en un debate, o para que seas lo suficiente persuasivo o convincente como para que lleves a tus interlocutores a aceptar una opinión tuya o a que crean o hagan algo conforme te lo has propuesto. El interés es una argumentación para investigar, para tomar decisiones o para discutir críticamente. ¿Cuál debe ser el proceso para asegurar una discusión crítica y dialógica? En este sentido, mucho de lo que expongamos esta íntimamente relacionado con el apartado anterior.
A Aristóteles debemos los términos ‘proponente’ y ‘oponente’ (que corresponden con lo que llamamos ‘hablante’ y ‘oyente’).
Tomás de Aquino produjo una de sus obras principales (la Suma teologica) siguiendo cuatro momentos: Quaestio, Disputatio, Responsio y Vera Solutio. En la Quaestio Se plantea el problema en forma concisa. En la Disputatio se exponen los principales argumentos en favor y en contra. En Responsio se presenta la solución razonada y justificada. Al final, en Vera Solutio, se regresa a lo expuesto en la Disputatio para eliminar las razones falsas y afirmar de manera definitiva la solución al problema que se propuso originalmente. Este proceso no solo le sirvió para escribir su obra, sino para sus clases en la universidad. A partir de él, la Disputatio o debate formalmente reglado se empleó como herramienta didáctica en muchas universidades de la Edad Media[4].
Para Wenzel[5], el objetivo de la discusión racional es resolver un conflicto de opiniones por medios racionales. En el conflicto participan un proponente y un oponente de un punto de vista. Ambos intentan establecer si ese punto de vista se puede defender de las respuestas críticas. Para ello, el proponente inicia presentando una argumentación en favor y una en contra para defender, respectivamente, su punto de vista positivo o negativo. En el primer caso intenta hacer una justificación y, en el segundo, una refutación. En las dos alternativas el oponente puede responder críticamente a la argumentación del proponente. Las intervenciones pueden repetirse si el proponente hace un nuevo intento para justificar y refutar, y el oponente responde a este intento. De repetirse el proceso de justificación, refutación y respuesta, se estaría dando un proceso en espiral o dialéctica.
Por su parte, Walton propuso cuatro etapas de la discusión crítica: apertura, confrontación argumentación y clausura. Destaca que en cada etapa, además de las normas positivas, haya reglas negativas que restringen o prohíben.

Apertura

La etapa de apertura es para que los interlocutores se pongan de acuerdo. Deben indicar y hacer las reglas lo más específicas posible. Aunque hay reglas convencionales como las de cortesía, están también las Máximas Conversacionales de Grice. Y a ellas conviene sumar las reglas operativas: cómo serán los turnos paa hablar (duración, orden…), cuáles son los actos de habla permitidos y cuáles son los no permitidos.
En la apertura no hay que pasar de un tipo de diálogo a otro. Si los involucrados cambian de un diálogo a otro, habrá confusión y no se logrará el propósito inicial. Por ejemplo, no se debe pasar de un diálogo para investigar, para pasar de la duda a una certeza, a un debate en el que se busque que un espectador diga quién gana y quién pierde.

Confrontación

La siguiente etapa es la confrontación. En ella los interlocutores deben plantear el problema sobre el que van a discutir. Cada una de las partes involucradas presenta su postura a las otras partes.

Argumentación

Luego viene la etapa de argumentación. En ella, cada interlocutor debe presentar las razones que sirven para sostener su postura. También en esta etapa deben explorar las objeciones y buscar alternativas.
En esta etapa, las restricciones y las prohibiciones son varias.
Una es que los interlocutores no deben evitar esforzarse para cumplir sus obligaciones en la búsqueda de la verdad. Esto significa que deben aportar pruebas de lo que digan o cuando le sean solicitadas. Y deben sostener su punto de vista cuando este sea puesto en tela de juicio.
Esto lleva a la segunda restricción: no hay que pedir a los interlocutores las pruebas cuando a ellos no les corresponda porque no es postura de ellos.
Y otras restricciones más.
Los interlocutores no deben usar premisas que no han sido admitidas por los otros interlocutores.
Tampoco deben apelar a fuentes externas de prueba que no apoyen el argumento.
No deben aportar irrelevancias ni falsedades, no deben apartarse de lo que se está discutiendo como tampoco responder a respuestas incorrectas.
No deben dejar de cuestionar con preguntas necesarias y apropiadas, pero también deben cuidarse de no hacer preguntas inapropiadas.
Cuando las preguntas que se hacen a un interlocutor son apropiadas, este no debe dejar de contestarlas.
El interlocutor no debe dejar sin definir o de clarificar los términos cuando así se lo pidan. Tampoco debe dejar sin justificar una afirmación o una negación cuando así se lo pidan.

Cierre

Finalmente está la etapa de clausura, que se caracteriza por el acuerdo de los interlocutores en dar por terminado el diálogo.
En este momento, la regla restrictiva es no forzar la clausura.



[1]  Zaid, Gabriel, Cronología del progreso, Debate, México, 2016. Perelman, Ch., y Olbrechts-Tyteca, L. Tratado de la argumentación. La nueva retórica, España, Gredos, 1989.
[2] Perelman, Ch., y Olbrechts-Tyteca, L. Tratado de la argumentación. La nueva retórica, España, Gredos, 1989.
[3] Pereda, Carlos, “Heurística y argumentación” en Velasco Gómez, Ambrosio (coord.), El concepto de heurística en las ciencias y las humanidades, México, Siglo XXI-CII-UNAM, 2000, pp 13-26.
[4] Pereda, Carlos, Vértigos argumentales. Una ética de la disputa, España-México, Anthropos-UAM, 1994. Sirva el ejemplo del procedimiento que seguía Tomás de Aquino para revisar la calificación que se hace de la Edad Media como oscura y carente de racionalidad.
[5] Citado por Alcolea, Jesús “Discusión crítica” en Vega Reñón, Luis y Olmos Gómez, Paula (eds). Compendio de lógica, retórica y argumentación, España, Trotta, 2012, pp. 210-212.

Comentarios

  1. Martínez Hernández Ana Karen "6 F "

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  2. Martínez Hernández Ana Karen "6 F"

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  3. Urbano Sandoval Cristhián Iván 6° D

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  4. Angel Tranquilino De La Cruz Cruz 6to C

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